Remoción de tatuajes con láser: mi experimento en mi propia piel

Mi experimento con dos tatuajes idénticos: negro de carbón que desaparece horas después del pulso, una patente y por qué tratar por partes es más seguro.

cirujano, PhD en Medicina, experto en remoción láser 6 min de lectura ·

Allá por 2017 se me ocurrió mostrarle a todo el mundo, de forma clara, que los tatuajes se pueden quitar con láser de manera segura y sin consecuencias para la piel. Pero había un problema: yo no tenía tatuajes. ¿La solución? Muy sencilla: tenía que hacerme tatuajes. Y di ese paso. Invité a mi clínica a un buen tatuador de la ciudad y le pedí que me hiciera dos tatuajes. ¿Por qué dos? Porque soy científico y me interesaba hacer una prueba comparativa (split test). Le pedí al tatuador que los hiciera lo más parecidos posible en tamaño y saturación, con la misma tinta, las mismas agujas y la misma máquina, en dos partes de mi cuerpo. Me tatué en los deltoides, en la parte superior de los brazos.

Remoción de tatuajes con láser: mi experimento en mi propia piel

Los tatuajes no tenían ningún valor estético. No me los hice por belleza, así que eran simples cuadrados, algo parecido al logo de Windows. Cada cuadrado tenía cuatro partes con distinto grado de saturación, desde la más pálida, con la menor cantidad de pigmento, hasta la más saturada. Lo transmití en vivo, y por ahí hasta tengo un video de cuando me tatuaron, para que hubiera prueba de que los tatuajes eran reales. Después esperé unos nueve meses antes de empezar a quitármelos.

Remoción de tatuajes con láser: mi experimento en mi propia piel

Primera sesión de remoción del tatuaje

En la primera sesión de remoción, mi objetivo era simular una complicación. Lo hice a propósito: le pedí al médico de mi clínica que hiciera el procedimiento de la forma más agresiva posible, con disparos aislados, para provocar una complicación y ver cómo evolucionaba. Así que subimos muchísimo la densidad de energía del láser e hicimos disparos aislados en distintos cuadrados. Pero, lo más interesante, no conseguimos ninguna complicación.

Remoción de tatuajes con láser: mi experimento en mi propia piel — Primera sesión de remoción del tatuaje

Lo que sí obtuvimos fue un efecto fascinante y paradójico. Literalmente unas horas después vi que, en los puntos de los disparos aislados, el pigmento (era negro de carbón, el pigmento negro común para tatuaje) simplemente había desaparecido. Es decir, veía piel limpia, sin rastro de pigmento, en los puntos de cada disparo. Para mí fue impactante, porque no lo podía explicar. Hasta entonces, en todos los artículos y publicaciones científicas se describía que el pigmento se elimina mucho tiempo después del tratamiento láser con ayuda de las células del sistema inmunitario. Es un proceso largo que toma muchísimo tiempo. Y aquí vimos algo increíble: el pigmento SIMPLEMENTE había desaparecido. Esto me quitó el sueño durante días, y decidimos intentar repetir el experimento. Y sí, logramos repetir el mismo efecto en otros tatuajes. La condición principal era que los tatuajes fueran bastante antiguos y no estuvieran súper saturados de pigmento. Lo vimos una y otra vez, y era asombroso.

Remoción de tatuajes con láser: mi experimento en mi propia piel — Primera sesión de remoción del tatuaje

Un descubrimiento paradójico y una patente

No encontraba explicación para este hecho: ¿adónde se había ido el pigmento? Sin embargo, después de buscar y escarbar en la literatura, artículos científicos y estudios, encontré una explicación para el fenómeno. Explicaba precisamente el comportamiento del pigmento negro de carbón; con otros pigmentos no funcionaba, pero con el negro de carbón sí. Se llama reacción carbono-vapor de agua. Se había descrito en experimentos hace unos 15 años, pero aquí la observamos con nuestros propios ojos, y fue muy sorprendente.

Por eso, con base en los resultados de este primer experimento, el médico de mi clínica y yo registramos una patente en la que describimos la metodología para eliminar el pigmento en una sola sesión. La patente se puede consultar en este enlace.

Sin embargo, el resto de la remoción fue menos color de rosa que la primera sesión. Las partículas de pigmento que rodeaban las zonas que se habían limpiado cambiaron su estructura, y fue más difícil seguir quitándolas. No logramos el mismo efecto en las zonas vecinas que no se trataron en la primera sesión. Nos decepcionó, pero el simple hecho de que se pueda lograr una piel completamente limpia con disparos aislados es muy alentador.

Remoción de tatuajes con láser: mi experimento en mi propia piel — Un descubrimiento paradójico y una patente

Conclusiones y aprendizajes del experimento

Además, salió a la luz otro dato interesante. El tratamiento parcial, cuando en una sesión tratamos el 50% o el 30% del tatuaje en lugar de toda el área de una vez, aumenta la seguridad. Es decir, en este modo puedes trabajar con densidades de energía mucho más altas, lograr una piel casi limpia en las zonas tratadas y, al mismo tiempo, reducir mucho el riesgo de complicaciones, porque los focos de inflamación en la piel quedan separados entre sí por zonas de piel sin inflamación. Y el área del tatuaje en conjunto soporta una mayor carga de energía láser. A la vez, la probabilidad de tener una complicación es mucho menor. Por eso dejamos registrados estos dos hechos, estos dos fenómenos, en forma de una patente formal del método de remoción de tatuajes.

Es una lástima que con este método no se haya podido quitar el tatuaje completo, pero aun así puedes lograr un efecto “wow” en tus clientes cuando haces un disparo de prueba y, literalmente al día siguiente, la persona ve piel limpia en ese punto. Es fundamental decir la verdad: con el tatuaje completo, este truco no funciona. Pero también es una herramienta para trabajar con tatuajes saturados y con tatuajes de gran superficie, cuando tratar toda el área del tatuaje es peligroso por el riesgo de complicaciones. Puedes dividir el tratamiento en 2 o 3 etapas para reducir ese riesgo. De verdad es mucho más seguro.

P. D.

Remoción de tatuajes con láser: mi experimento en mi propia piel — Conclusiones y aprendizajes del experimento

Por cierto, sí me quité los tatuajes. Claro, no soy un cliente de remoción láser muy disciplinado: los traté con distintos láseres, de nanosegundos y de picosegundos, cada vez que se presentaba la oportunidad, y no respeté los intervalos; aun así, en 3–4 años ya no me quedaba ningún tatuaje en los hombros, y hasta olvidé dónde estaban. Así que, desde este punto de vista, el experimento también fue un éxito.

Preguntas frecuentes

¿Por qué es más seguro quitar un tatuaje con láser por partes?

Tratar el 50% o el 30% del tatuaje por sesión separa los focos de inflamación con zonas de piel sin inflamación. Así se puede trabajar con densidades de energía más altas y el riesgo de complicaciones es mucho menor; en tatuajes saturados o grandes, el tratamiento se puede dividir en 2 o 3 etapas.

¿El pigmento puede desaparecer horas después de un disparo de láser?

En el experimento, en los puntos de disparos aislados el negro de carbón desapareció a las pocas horas, en tatuajes bastante antiguos y no muy saturados; se explica por la reacción carbono-vapor de agua. Con el tatuaje completo este efecto no funciona.

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